Noche aterciopelada que me permitió hilar los pensamientos más inverosímiles cuando entre mis manos hice posar este planeta, entre mis dedos destilaban las luces fugaces del cielo esmeralda, jugué entre las galaxias y pinté el arco iris y los atardeceres.
Tomé el agua del riachuelo celeste para limpiar los pies descalzos del camino a la eternidad y tomé prestadas las alas del viento para recorrer el universo. Corrí por el horizonte, subí hacia el precipicio y bajé hasta arriba, soñé con la realidad.
Bebí el néctar de la tristeza y reí como loca embriagada de agonía. La lluvia fue testigo de mis noches de luna, las nubes cortinas que escondieron mi dolor y las estrellas parpadeaban el baile de mi locura.
Si en mi noche aterciopelada podía ser como quisiera, pues era mi noche. Una noche sin tiempo, un mundo de fantasía, del que todavía no quiero ni pienso salir., pues he encontrado una libertad que no conocía. Todavía no he devuelto las alas porque prometieron los caballos alados regalarme unas. Ahora el camino a la eternidad tiene sandalias, ya no se ensuciarán más y el riachuelo aprendió a cantar la canción de las ranas, le quité el queso a la luna y se lo di a los ratones desterrados, la leche de la vía láctea se la di a las siete cabritas.
Noche aterciopelada que gritaba demencia humana, pero lucidez imaginaria. Era mi noche, todo podía hacerlo al revés sin importar lo que pensaran o dijeran los enanos mentales que compararon una realidad vendida.
Termino porque necesito empezar, que tengan un lindo amanecer en esta noche aterciopelada.
Tomé el agua del riachuelo celeste para limpiar los pies descalzos del camino a la eternidad y tomé prestadas las alas del viento para recorrer el universo. Corrí por el horizonte, subí hacia el precipicio y bajé hasta arriba, soñé con la realidad.
Bebí el néctar de la tristeza y reí como loca embriagada de agonía. La lluvia fue testigo de mis noches de luna, las nubes cortinas que escondieron mi dolor y las estrellas parpadeaban el baile de mi locura.
Si en mi noche aterciopelada podía ser como quisiera, pues era mi noche. Una noche sin tiempo, un mundo de fantasía, del que todavía no quiero ni pienso salir., pues he encontrado una libertad que no conocía. Todavía no he devuelto las alas porque prometieron los caballos alados regalarme unas. Ahora el camino a la eternidad tiene sandalias, ya no se ensuciarán más y el riachuelo aprendió a cantar la canción de las ranas, le quité el queso a la luna y se lo di a los ratones desterrados, la leche de la vía láctea se la di a las siete cabritas.
Noche aterciopelada que gritaba demencia humana, pero lucidez imaginaria. Era mi noche, todo podía hacerlo al revés sin importar lo que pensaran o dijeran los enanos mentales que compararon una realidad vendida.
Termino porque necesito empezar, que tengan un lindo amanecer en esta noche aterciopelada.









